twitter

undefined
undefined

Nos, fieles seguidores del magistral Cornelio Judas Tadeo Saavedra, hemos concebido la necesidad de plasmar en palabras vuestros más férreos ideales, estableciendo una base sólida que aclare al público moderado cuáles deben ser sus aspiraciones.
En primer lugar, hemos de declararnos a favor del origen popular de la soberanía. Es del pueblo y sólo del pueblo de dónde emana la misma. Creemos oportuno el compartimiento de las decisiones del gobierno con otros territorios del país, disposiciones necesarias para la conformación de una Nación propiamente dicha.
Defendemos el mantenimiento de la situación social, a favor de la preservación de vuestra próspera comunidad, en un sentido de equidad colectiva.
Impulsados por un espíritu de conciliación e integración nacional, profesamos que las provincias deben armarse en defensa de la capital.
Por último, nos, moderados activos, promovemos la Independencia Nacional, repudiando cualquier monopolio del poderío a nivel país, y dispuestos a luchar en contra de éste.
Justicia y perseverancia, ¡es menester dar a conocer los ideales del Señor Saavedra!

undefined
undefined

En medio de las turbulencias operadas en torno a la sanción de un Cabildo Abierto, el Señor Rivadavia accedió a recibirnos éste 22 de Mayo de 1810 en su suntuoso domicilio, situado en la Calle Defensa al 400, para una breve pero no menos interesante entrevista. Bernardino Rivadavia es un destacado integrante de vuestra sociedad, cuya participación en las movilizaciones actuales no ha pasado por alto.
E: En primer lugar, el pueblo se encontraría complacido de oírlo platicar acerca de su juventud.
BR: Nací pues aquí, en la Ciudad de Buenos Aires, un 29 de Mayo de 1780. Mi infancia transcurrió feliz y sin adversidades. Inicié mis estudios en la Universidad de San Carlos en 1798, donde me interesé por la Gramática, la Filosofía, la Teología y estudié leyes. Desde muy joven dediqué mi existencia a las actividades mercantiles, alcanzando gran prestigio como magnate.
E: Posteriormente se dedicaría a otras actividades, ¿no es así?
BR: En efecto, di comienzo a mi carrera pública como teniente en el cuerpo de “Gallegos” hacia el 1800, y conté con el excelentísimo honor de combatir en las últimas invasiones británicas. Ese mismo año contraje matrimonio con mi actual esposa, Juana del Pino y Balbastro, para luego mudarme a mi actual residencia, donde, con gran júbilo, presencié el alumbramiento de vuestros cuatro hermosos hijos.
E: Atravesando otras temáticas, si uno se sitúa en un plano político, ¿cuáles serían sus aspiraciones y expectativas?
BR: En primer lugar, quisiera declarar mi voluntad de irrumpir con la continuidad del Virreinato del Señor Cisneros. Dicho esto, aún no he formulado expectativa alguna con respecto a la gestión nacional, sin embargo deseo hacerme partícipe de la misma.
E: Para concluir, ¿cuál cree usted que sería su ideal de Nación?
BR: Creo que es muy pronto para elaborar uno, pero sostengo firmemente que debe darse a lugar el desplazamiento de aquellas personas de nacionalidad española que ocupen cargos civiles, militares o eclesiásticos.
E: Ha sido un placer dialogar con su persona, y nos encontramos muy agradecidos por su recibimiento.
BR: El placer ha sido todo mío, mis más cordiales saludos.

undefined
undefined

En el día anterior a la fecha, el Puerto de la Ciudad de Buenos Aires fue testigo de uno de los más ostentosos atracos. Hacia la hora 13, vuestros leales trabajadores se encontraban desembarcando finas vestiduras provenientes de Gran Bretaña, en un soleado día de Abril que destellaba tranquilidad. Sin embargo, en menos de tres horas habría tenido lugar uno de los actos de vandalismo más impactantes de todo el siglo.
Hacia las 14 horas, un misterioso buque fue avistado por los capitanes de “La Moderna”, sin conocerse su respectiva procedencia. Alarmados, decidieron encargarle a un enviado la tarea informar de la situación al Jefe de Policía de Buenos Aires, quien mantenía una estrecha amistad con uno de los capataces, y continuar con sus actividades.
Transcurrido un cuarto de hora, ciertos alaridos fueron percibidos a orillas del río. Vuestros capitanes detuvieron sus tareas y se acercaron al supuesto foco conflictivo a indagar el origen de dicho griterío. Para su infortunio, se vieron convertidos en víctimas de bandidos extranjeros, quienes descendieron del enigmático buque con armas de fuego, amarraron a todos los allí presentes, y exigieron la entrega de las mercaderías del buque “Tritón”.
Uno de los obreros logró evadir a los malhechores, y con rapidez se dirigió a la oficina central del Puerto a enviar un telegrama urgente a los oficiales de la policía, solicitando ayuda.
Tras una hora de ostensible incertidumbre, miembros de la guardia arribaron a la escena del crimen, dispuestos a aprehender a los vándalos. Sin embargo, éstos huyeron por la calle principal, dando inicio a una violenta persecución.
A cuestas de sus cabalgaduras, vuestros oficiales siguieron a los malvivientes por toda la ciudad de Buenos Aires, logrando apresarlos hacia las 15 horas con gran destreza.
Los rufianes fueron confinados a la prisión central, y aún no se han prestado declaraciones acerca de su futura pena. Mientras tanto, el personal portuario aún se encuentra afligido por el incidente, y para proporcionarles serenidad se ha dispuesto un régimen de vigilancia constante por tiempo indeterminado.

undefined
undefined

La presente semana ha sido origen de festejos y marchas, ínfimos sentimientos cosechados bajo un aura de caridad cristiana y lazos formados con vuestros hermanos bajo la divinidad de vuestro Señor. Mas no todo se ha tratado de bienaventuranzas.
En el día de ayer, una desgracia osó turbar la marcha del Jueves Santo, organizada por el Cabildo Sanjuanino, en la Plaza Central de la susodicha provincia: mientras se entonaba el Cántico Divino, una figura beatífica sufrió cierta resquebrajadura, cuyo origen aún no ha sido comprobado por vuestras autoridades, provocando el desprendimiento de uno de los monumentales brazos de dicha efigie, el cual inevitable y desdichadamente cayó sobre los allí presentes.
Los daños no se presentaron en forma trascendental, vuestra comunidad contó sólo con dos individuos heridos, pertenecientes a los Altos de Montecillo, cuyas laceraciones han sido efectivamente declaradas como leves por los más elevados rangos médicos al día de la fecha. Sin embargo, el pueblo se encuentra indignado con respecto al habido contratiempo, alegando que “es obligación del Santo Clero el velar por el bienestar del mobiliario de vuestra Iglesia, más aún cuando tiene a lugar una festividad de magnitud tan elevada como lo es la solemnidad de Semana Santa”.
Las autoridades del Cabildo aún no han emitido declaraciones al respecto, sin embargo cuantiosas fuentes han asegurado que se imputarán sanciones a los respectivos responsables en nombre del bienestar social, y se ordenará la confiscación y el posterior examen de todos los enseres eclesiásticos, a fin de evitar futuras calamidades de este tipo.
Mientras tanto, la figura protagonista se encuentra almacenada en las altas bóvedas de la Iglesia sanjuanina por razones de preservación de la misma, y los festejos divinos del día de hoy, aseguran las autoridades, no se verán afectados.

imagenes de amor